LLanto por una generación malditaDe qué van las comunas

Hijos del más brutal de los sistemas, teniendo que soportar la decadencia y el expolio. Enjaulados por barrotes de agobios e irracionalidades que mal definen la razón y rompen la sensibilidad. Encadenados por rígidas competencias que te aíslan, especializan y te impiden tener una cosmogonía universal. Estructurados bajo las normas de un estado en el que su utopía es la Gran Ciudad de la pieza eficiente que produzca lo que el ejército de alienados súbditos ha de consumir para creerse el espejismo de libertad. Repicados por unaeducación dirigida a la negación absoluta de todas nuestras potencialidades de gozo y expansión, transgrediendo nuestros impulsos bajo el efecto mortal de los dogmas, de los principios judeo-cristianos, de los valores intelectuales mal explicados, de los elitismo, del miedo. Nos embadurnan de culpas, castigos, masoquismos; nos hacen muertos, mercancía para el capital. Los Dioses, la Mitología, la misma magia de las cosas está embadurnada de autoritarismo, de necesidad de líder, de genio, de impotencia: algo se nos reproduce, algo muy pensado, muy seleccionado, y de esta forma consiguen introducimos en un círculo cerrado en el que siempre se reproduce el mismo proceso: Acción-recuperación, amo-esclavo, autoridad-miedo-necesidad. La civilización de la productividad, del aumento constante de capital, del confort, del vanguardismo mercantil, de las evasiones y todo ello colmado por las sublimaciones, los engaños, el sensaciona- lismo estéril y la planificación de la vida cotidiana dentro del circuito del todopoderoso Don Dinero. Vivimos sumidos en una farsa constante en la que la imaginación y la locura no productiva son imposibles porque nuestras mentes han sido castradas; el goce de vivir una vida solidaria y en armonía con las cosas está fuera de nuestro alcance. La mente y sus potencialidades han pasado a tener un valor mercancía, se han convertido en carne de cañón de la autoridad, de los poderes establecidos. Estado, Religión, Familia, Trabajo, Salario, Fines de Semana, Vacaciones, Comodidades… Cárceles, Manicomios, Psiquiatras… Escuelas, Partidos Profesiones… Tribunales, leyes… una cadena monstruosa y perfecta para que no te quede otro remedio que el aceptar la planificación del Estado como algo necesario para el progreso y el bienestar social. El problema consiste en saber: ¿Qué tipo de progreso, que tipo de bienestar considera el Estado?

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Mientras, borrachos y lobos solitarios reivindican el derecho a la vida recorriendo las noches frías en busca de un tosco poeta con el que poder alumbrar nuestra carroña, sabiendo que ya ni siquiera quedan poetas. Y en el leve taconeo de la noche, tan sólo el morbo de un gavilán o el chasquido de nuestra impotencia. Y entonces, el porro salvaje, el ácido litúrgico o cualquier paraíso de artificio con el que poder reir nuestra muerte. Así, en sueños, crearemos nuestra Comuna, nuestra ilusión de una vida tranquila y solidaria con seres humanos, aunque tengan que ser extraterrestres.

Nos marginan y nos encarcelan como desecho por ser producto inservible, estropeado, pretendiendo ignorar que la locura es la única arma que puede abrimos el camino del gozo. En el colmo del recochineo, el sistema se perfecciona de forma que cualquier acción libertaria sea integrada. “Sobran técnicos, sobran trabajadores, necesitamos’ parados voluntarios. Marx nos fue muy bien, nos perfeccionó el sistema, ahora a estos1 haraposos les vamos a sacar un : rendimiento: mar- [ ginados folklóri-1 eos, hippies, paso- tas o punks, que ofrezcan una cierta liberalidad a nuestro sistema, una cierta permisividad y así los otros y todos, se autocree- rán más libres. Un Mayo Rojo, una Barcelona llena de atracadores pasotas… todo ello son piezas claves para quemar generaciones y hacer reaccionarias a las masas”.

La rock-generation ha provocado una alegría y irnos modos de vida marchosos que han suavizado aparentemente la dureza del sistema, han despistado a muchos hombres que creyeron en la alternativa. Pero la verdad es muy otra, el sistema está recrudeciendo su autoridad en todos los rincones. Las democracias europeas son auténticos regímenes fascistas y totalitarios. Las dictaduras del Este Europeo son Esparta.

Mientras, las masas guiadas por el discurso de unos lideres que son auténticos criminales, recriminan cualquier actitud que pueda abrir un proceso irreversible hacia la cultura de Dionisios. Los países se caen a pedazos. Funcionarios dirigidos por el Estado, se disponen a cometer los. crímenes más aberrantes contra la naturaleza, los hombres… todo, en nombre de la Ley y el orden, de la Democracia y la Seguridad, del Progreso y de “tu” bienestar. Falsos Atentados, policías paralelas, TV, Prensa, Radio… todo atado y bien atado. Y para colmo la cibernética al servicio de la centralización y del espionaje. Si no rechazamos la alienación, si no destruimos el terror del Estado, el poder de las multinacionales, las superpotencias, los burócratas y el capital, aquí no hay alternativa posible, no queda espacio libre en este clima de terror tan sofisticado.

Y nuestras ideas, las de los que nos revolvemos contra este estado de cosas, tampoco son neutras, nos vienen impulsadas por la reacción, se asientan sobre teorías que idolatramos, creencias que se alejan de nuestra experiencia y de nuestra vida, por autorrepresión, por neurosis, por aferramiento hijo de las enseñanzas que ños fueron impuestas desde el nacimiento.

Algún día se demostrará que la progresía es una de las clases que más está ayudando al sistema para su perpetuación, porque es incapaz de crear; asesina las creaciones antes de que salgan a la luz, convirtiendo las ilusiones en falsos absolutos e introduciéndolas en las ideologías a través de la farsa política, del izquierdismo radical o del simple pasota circunstancial. Nos negamos a admitir el carácter intercambiable de las ideas y su agonía, no nos atrevemos a vislumbrar un mundo sin ideas, un mundo limpio de trabas e imposiciones y así, en cuanto nos parece haber encontrado algo “maravilloso” nos obligamos a ello hasta pertenecerlo, reconstruyendo el autoritarismo por el cual intentamos salir y matar. Recreamos nuevos Dioses, nuevos líderes (Mick Jagger, Guevara o Durruti) y reproducimos constantemente, el sistema de dominación y demencia. Siempre descuidamos el momento que está pasando porque siempre queremos más y más sin damos cuenta que con estas tácticas arminamos nuestro proceso, el de hoy y el de mañana, todo concluirá en la apatía y sin ilusión jamás habrá revolución.

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El lenguaje, las palabras que usamos y a través de las que construimos nuestra utopía lejana, tampoco son neutras, no las hemos inventado nosotros, nos vienen impuestas, son fmto de siglos de esclavitud, de magia negra, de mitología autoritaria. Cuando defendemos la Fraternidad en contra del autoritarismo del padre, no sabemos apercibimos que estamos peleando para repartimos su herencia. En cuanto la conseguimos nos convertimos en nuevos padres, ya que nuestra debilidad nos obliga a atesorar, a poseer, a mantenemos individuos bloqueados que necesitan mantener sus “bienes”.

La Solidaridad es incompleta siempre, no por imposible, sino porque dentro de este sistema jamás puede existir un aprendizaje total y profundo. Uno de los grandes fracasos con los que han tropezado “las buenas comunas”, aquéllas que han llegado a practicar una solidaridad profunda entre sus miembros y que por tanto han roto las fisuras de la individualidad burguesa, ha sido que cuando han tenido que salir del grupo se han encontrado solos, sin posibilidades de volver a encontrar aquel calor humano y sin (madre) comuna, son incapaces de vivir porque el mundo externo les es hostil e incomprensible.

La competencia, la ley del más fuerte utilizada por los que dominan, priva por encima de todo y el poder siempre reproduce al poder, reproduce sumisión, individualismo, represión, posesión como autodefensa y cultura como sublimación. Cuando defendemos nuestra revolución individual como algo alejado del todo y de la solidaridad, reproducimos la farsa del sistema. Cuando cortamos con las ideologías y nos alejamos de los irracionales Partidos Políticos iniciando un proceso de liberación, logrando crear a nuestro alrededor una parcela un poco más libre, mitificamos nuestro descubrimiento, lo defendemos a cal y canto y nos olvidamos de la autocrítica. Nuevamente aferrados a un dogma, impedimos un proceso práctico hacia arriba y nos autocondenamos a la contrarrevolución.

El hombre no encontrará su libertad en solitario, ni en pequeño grupúsculo. El hombre tan sólo comenzará a caminar libertario el día que rompa sus esquemas de poder e inicie en la práctica un proceso auténticamente solidario con el resto de la humanidad, el día en que no tenga nada que defender, nada en que aferrarse. El día en que cada momento sea un recreo en el que no quepan planteamientos del ayer ni del mañana, que cada minuto despierte sentimientos de goce, de belleza, de relajación y que no esté reprimido para comunicarlos- comunicarse con los otros seres humanos. El día en que no necesite ni acepte evasiones parciales o fragmentadas para poder soportar y soportarse. El día en que no exista ni Estado, ni Familia, ni Salario, ni Dinero, ni Autoridad de ningún tipo. El día en que la actividad necesaria produzca de por sí, lo que la colectividad necesita de él para desarrollarse. Aquel día estaremos en los umbrales de la sociedad anarquista.

Las comunas en las perspectivas actuales no pueden llegar a ser experiencias totales, desde esta perspectiva, todas están condenadas al fracaso. Y están fracasando. Un individuo no puede esperar llegar a la anarquía en la comuna, porque no se puede practicar en un reducto con los amigos, por más voluntad que pongan.

“… El hombre no se convierte en hombre y no llega, tanto a la conciencia como a la realización de su humanidad, más que en la sociedad y solamente por la acción colectiva de la sociedad entera; no se emancipa del yugo de la naturaleza exterior más que por el trabajo colectivo o social, lo único que es capaz de transformar la superficie terrestre en una morada favorable a los desenvolvimientos de la humanidad; y sin esta emancipación material no puede haber emancipación intelectual y moral para nadie. No puede emanciparse del yugo de su propia naturaleza, es decir, no puede subordinar los instintos y los movimientos de su propio cuerpo a la dirección de su espíritu cada vez más desarrollado, más que por la educación y la instrucción… La libertad no es, pues, un hecho de aislamiento, sino de reflexión mutua, no de exclusión, sino al contrario, de alianza, pues la libertad de todo individuo no es otra cosa que el reflejo de su humanidad o de su derecho humano en la conciencia de todos los hombres libres, sus hermanos, sus iguales…

…El hombre no es realmente tal, más que cuando respeta y cuando ama la humanidad y la libertad de todo el mundo, y cuando su libertad y su humanidad son respetadas, amadas, suscitadas y creadas por todo el mundo.

No soy verdaderamente libre más que cuando todos los seres humanos que me rodean, hombres y mujeres, son igualmente libres. La libertad de otro, lejos de ser un límite o una negación de mi libertad, es al contrario su condición necesaria y su confirmación. No me hago libre verdaderamente más que por la libertad de los otros, de suerte que cuanto más numerosos son los hombres libres que me rodean y más vasta es su libertad, más extensa, más profunda y más amplia se vuelve mi libertad…”

BAKUNIN

La comuna aislada no supone ninguna alternativa social, tampoco es cuestión de rechazarla ya que en ella se pueden aprender muchas cosas y romper otras, pero para que la comuna llegue a ser una auténtica alternativa es preciso acabar con toda autoridad, interna y externa. Destruir los canales de información que tan sólo sirven para hacemos creer lo contrario: la dependencia y la necesidad de autoridad. Educación-Familia-Infor- mación son la santísima trinidad del Estado para perpetuarse en cada uno de nosotros y mantenemos en la irracionalidad. El orden del sistema no es más que desorden. En nombre del Estado y del progreso se están desatando las aberraciones más gigantescas. Estamos al borde de cumplimentar el último requisito de la cultura de la muerte. La destrucción total de la tierra. El hombre; su espíritu, hace tiempo que enfermó y agoniza en las entrañas de su neurosis.

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Arruinado el hombre es lógico que estemos mal, que no entendamos el laberinto en el que estamos inmersos, ni por dónde vamos a poder escapar de la jauría y desarrollamos. El aislamiento profundo de nuestro espíritu y la consiguiente no-comunicación, es uno de los precios que cuesta la sociedad del consumo. En Alemania, en donde cada vez un mayor número de personas viven solas en apartamentos estancos, con toda clase de comodidades: electrodomésticos, televisión en color, radio-cassettes, tocadiscos… El Estado ha suicidado durante el año 1976 a unas 15.000 personas que ya no podían soportar seguir existiendo. El terror y el autoritarismo de la Social-Democracia Alemana está llegando a límites insospechados. Las masas están manipuladas, y por ejemplo, se alegran cuando el Estado asesina a los miembros visionarios de la Baader-Mein- hof… sin embargo las mismas masas están desgañitadas, hundidas en contrariedades, neurosis y esclavitud. La contradicción entre humanidad-obligaciones, necesidades-posibilidades es tan enorme que la vida se ha apatri- zado, es una esquizofrenia. Incluso los deseos están corrompidos por la mass-media y son también hijos de la esclavitud. Cansancio, neurasy apatías… desesperación. Apartamento pequeño, soledad, ansiedad, individualismo y estética decadente, ciudad polucionada-ennegre- cida-llena de ruidos-coches-prisas y gente impersonal con la que no puedes comunicarte porque no encuentras ni tiempo ni espacio. La recta razón ha impuesto su dictado productivo y no hay más óptica que la del trabajo que haga aumentar el capital.

¿Dónde vives? ¿Con quién vives? ¿De dónde sacas la información? ¿Has aceptado la cadena que te impone el sistema para subsistir? ¿HAS ACEPTADO Y TE HAS SUMERGIDO EN LAS CADENAS DE PRODUCCION Y VIDA COTIDIANA CAPITALISTA O BUROCRATICA?

Y mientras permaneces en la duda; por un lado, el leve recuerdo de tus verdaderos deseos, por otro, las cadenas, la impotencia y el miedo a la libertad.

Y si consigues salirte un poco, el sistema se te enfrentará con todo su poder, con su acostumbrada violencia, con su barbarie porque el triunfo de tu alternativa deja al descubierto su impotencia. Luchará inteligentemente para integrarte y engullirte mediante los nudos culturales con los que te ha acorralado desde el nacimiento. Y es coherente en su constante represión, no se descuida jamás. Reproduce en tu mente lo necesario para que seas tú mismo el castrador de lo que tocas; la lucidez libertaria tan sólo respira leves momentos. Pero si llegaras más lejos, no lo dudes, utilizará la represión de las leyes, los tribunales, la policía, las cárceles, la penuria económica, la miseria y estudiará la manipulación para hundirte y aislarte. Las costumbres y las tradiciones morales que han esclavizado a sus súbditos correrán en contra tuya, y en la soledad del fracaso perderás seguridad y amor. Laberinto, muerte y más soledad. Histeria y neurosis, algún nuevo revolcón, borrachera, porro, o cualquier paraíso de artificio. Punk, pasota, marginado… y al fin reconvertido en carne de cañón. La mente se hace estrecha y ya no vislumbra más que mierda y carroña, pero hay que seguir viviendo, hay que comer, tener un refugio en el que poder engullir tu rabia. Es posible que como evasión te sumerjas en la izquierda autoritaria de los partidos políticos, pretendiendo haber olvidado que también ella es necesaria para que el sistema se perfeccione. Todos por1 el imperio hacia el tirano. Yo, pieza, máquina de un estado autoritario, despersonalizado, irracional y anti-hu- mano. Si me despolitizo caigo en el flácido mundo de la alienación programada. Todo acto es político. Si soy consciente… Impotencia.

¿Dónde está la Alternativa? Una y otra vez te retuerces con la esperanza de encontrar un rayo e iniciar de inmediato la emigración hacia el nuevo mundo. Las masas sólo romperán la cadena cotidiana el día en que los más iniciados hayan encontrado el nuevo mundo. ¿Pero cómo van a conseguirlo sin la solidaridad de las masas?

El fracaso de la Contracultura se debe a que no fueron lo suficiente conscientes y radicales como para cortar de cuajo con todo el sistema de valores autoritarios, y en la práctica no desarrollaron sus presupuestos más que a una escala muy reducida. El nivel de alternativas fue grande y la imaginación y técnica, casi suficientes, pero falló el hombre, y no logró contaminar y arrastrar a la gran clase media estandarizada de los países avanzados porque prefirieron y vieron más seguro, el televisor que la comuna, y la familia que la libertad. No se practicaron suficientemente formas alternativas de producción y por tanto no hubo auténtica alternativa. Al poco de nacer, el sistema los banalizó meticulosamente, acelerando el proceso e invadiendo al movimiento de locos insensatos que confundían “alternativa y responsabilidad revolucionaria con aventura de fin de semana”. Y de radicales se reconvirtieron en folklóricos, de alternativos en modas, en nuevas mercancías y nuevas necesidades que de hecho han abierto un nuevo mercado.

El mayo) rojo estuvo a punto de romper el círculo vicioso y plantear en la práctica una sociedad libertaria. Pero le faltó fuerza al movimiento y le sobró desmadre-reacción.

Y todas las comunas que hace pocos años alumbraban Europa han desaparecido y sus miembros han vuelto a ser enfermeras, abogados, obreros, lampistas, teatreros convencionales, pintores de galerías…

Cuestionarlo todo, hasta el punto más insignificante por medio de la práctica y del replanteamiento constante. Observar constantemente la realidad e intercambiar experiencias, buscar los puntos de apoyo y unir a los más descontentos, a los que la sociedad capitalista ya no consigue integrar y margina. Ubicar una nueva clase revolucionaria, ahora y aquí. Olvidar las bellas utopías, que no llegan nunca y además que te hacen vivir para el mañana.

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¿Dónde naces? Normalmente casi todos hemos nacido en el seno de una familia y bajo un estricto aprendizaje autoritario y dependiente que nos alienta desde el primer momento en la cultura de la muerte y en la sociedad competitiva. “Mi hijo es el niño más guapo dél mundo”, “Mi niño es más listo que el tuyo”, “El niño ha ganado la carrera de sacos y le han regalado un …”: “Mi papá es el más rico… el más fuerte”.

La Familia es la organización que el Estado necesita para reproducirse en cada uno de nosotros y crearnos la necesidad de dependencia y el miedo a autoorga- nizamos, a ser protagonistas sin ningún tipo de delegación. La dependencia objetiva del niño del cuidado paterno, especialmente de la madre, provoca una actitud dependiente hacia la realidad e inculca una necesidad pasiva (dependiente) de ser amado, que marcará todas las relaciones posteriores. Esta vulnerabilidad psicológica revertirá en la sumisión a la autoridad social y al principio de la realidad tal como Freud lo concibió. La Familia es el núcleo de toda organización social, o al menos hasta hoy ha sido así. Por ejemplo, toda la sexualidad humana, la adulta, está restringida por las reglas destinadas a mantener la institución familiar, por tanto se subordina el placer al mantenimiento de una institución social autoritaria. El Padre y la Madre son seres “reprimidos”, “neuróticos”, “Autoritarios”, “Sumisos”. Su desarrollo sexual se abortó en la infancia y no pueden permitir la libertad de sus hijos ya que con ella desaparecería su justificación. Han de abortar para poder seguir viviendo en su estado de larva. La sexualidad normal adulta es una restricción anti-natural de las potencialidades eróticas del cuerpo humano.

Papá y Mamá te protejen, te hacen endeble y te lo permiten todo primero. A medida que vas creciendo te enseñan y contagian, empiezan los NOES, los castigos, la moral judeo-cristiana, los miedos. Sorpresas y regalos si te portas bien, si eres bueno y rezas cada noche al niño Jesús o estás tranquilo delante del televisor. Y si no te quitaremos todos los juguetes y te encerraremos en el cuarto de las ratas.

Rápidamente, el paraíso de la primera infancia, se irá desvaneciendo e irás aceptando los complejos y neurosis de la sociedad autoritaria. Los deseos perversos del gozo y de la solidaridad se irán empañando en una nube de temores, pecados y castigos. El paraíso desvanecido, la serpiente de la vida pisada por una virgen neurótica, autoritaria y torpe. Dios sustituido por caciques y demonios y como recompensa, el principio de la realidad; lo que hay que hacer porque vivimos en sociedad y hay que ser ante todo racional. La Iglesia Católica define muy bien: “Este mundo es un valle de lágrimas, hemos venido a sufrir para redimimos de nuestros pecados. Somos pecadores”. Pero ¡CUERNOS! en el fondo de nuestros conceptos, permanecen nuestros instintos, nuestras aspiraciones que aún se conservan intactas, no reprimidas, y estos deseos, estos gozos, deben salir, como sea, para volver a encender nuestro ánimo y dar el golpe final a este sistema de muerte y gangrena.